domingo, 2 de septiembre de 2007

Uruguayos por el mundo: la familia Dávila Castro en Qatar, Año Nuevo, paseo por el desierto y por la costa del Golfo Pérsico







"El 31 pasamos acá con dos uruguayos menos porque los otros se fueron el 29.
Ese día cenamos ñoquis que hice con las papas de acá, son riquísimas,
Ayer 1º,fuimos a conocer el desierto. Salimos por una autovía que nos va alejando de la ciudad. Las casas van disminuyendo hasta que de pronto tienes arena gruesa y piedras pequeñas de color blancuzco como tiza. A ambos lados de la carretera hormigonada, hay dos o tres carriles por sentido.
No es un desierto con dunas en esta parte. Las dunas están al sur y fuimos hacia el norte.
El tránsito de camiones, camionetas y autos es permanente HAY OBRAS EN CONSTRUCCION EN TODOS LADOS. Hacen muros que delimitan una superficie como de dos o tres manzanas y dentro de esos muros plantan árboles, luego construyen las casas del condominio.
Después de un rato, vimos a lo lejos una finca y por delante, unas siluetas que se movían lentamente: ¡eran Camellos! Sí, un grupo grande, sueltos como si fueran vacas, (no hay alambrado entre la arena y la carretera). Nos acercamos un poco y sacamos fotos.
Luego, seguimos en dirección al Golfo Pérsico. Al acercarnos entramos en un poblado, con casas bajas, blancas. No serían más de unas pocas manzanas, pero el pueblo tenia chopping ,restaurantes y hasta una especie de Mc Donald’s pero que trabaja con pollo solamente. Lo preparan a la milanesa , en hamburguesa y hacen un envuelto con un círculo de una masa como de panqueques pero crocante ,relleno de trocitos de pollo saltado con cebollita y no se que clase de condimento, riquísimo, por supuesto. Ahí almorzamos. El postre, una porción de torta de chocolate casi tan rica como la de Susana.
Después nos acercamos a la costa, como toda la costa aquí, es turquesa y el agua, transparente. Recogimos caracoles y trozos de corales.
Cada tanto, se veían grupos de árabes que armaban carpas.Lo hacen aunque sea por un rato, ponen alfombras, sofás y sillones tapizados en brocato, como si fuera un living. Allí se sientan a charlar. Otros se agachan alrededor de una especie de brasero y asan trocitos de carne o simplemente se calientan porque hace frío, no mucho,14º, alcanza con un abrigo liviano. Caminamos por un parquecito con juegos para niños, por un puerto con barcos pesqueros y esperamos para ver el atardecer QUE MOMENTO!!!Como decía aquel personaje que no me acuerdo: El sol una auténtica y enorme bola anaranjada, ocultándose tan rápido nos daba la sensación de que caía impulsado por su propio peso.
El agua y el cielo parecían una sola cosa, un arco iris que iba cambiando el lugar de los colores, realmente hermoso.
Oscurece muy temprano, a las 17 es noche ya, así que enseguida regresamos, yo pensando, en todas las cosas tan extrañas a nuestro día, al día que estoy viendo.
La temperatura tan alta, la mayor parte el año, es un problema para el extranjero que vive aquí. No se puede, en verano, estar más de 10 minutos al sol porque te deshidratas. Los indúes y filipinos están acostumbrados y trabajan al sol totalmente tapados, sólo se le ven los ojos, toman agua todo el tiempo.
Ahora se puede salir y disfrutar del paisaje pero, no bañarse en la playa porque el agua está como si saliera de la canilla y así para mi no vale la pena mojarse.
Pablo y Larissa se preocupan de sacarnos para que no extrañemos y estamos pasando muy bien pero tenemos ganas de verlos.
Besos.
Blanquita"

sábado, 1 de septiembre de 2007

Uruguayos por el mundo: La Navidad de la familia Dávila Castro en Qatar




Como han pasado? Acá, a pesar que las navidades no se festejan, en los shopping hay ambiente de fiesta.
Enormes pinos adornados, iluminados, con renos formados con alambre dorado y luces en su interior, palmeras, también iluminadas.
En las vidrieras, se ven las canastas de bombones o enormes cajas de pana o terciopelo rojo y dorado. Están decoradas como los huevos Faberger, conteniendo también chocolates. Son hermosas y carísimas.
Se ven trajes de fiesta, tipo túnica, en todo tipo de gasa, moradas degradée (NO ME ACUERDO COMO SE ESCRIBE).
En la mayoría de las vidrieras hay moda europea, barata y de las mejores marcas europeas y estadounidenses. Es gracioso ver a las damas tapadas y con carteras último modelo colgadas del brazo, desde una barata, a una Hermes o Louis Voutrion (¿se escribe así?).
Los baños no combinan con el lujo y dimensión del shopping. Son modestos, sus pisos de mosaicos comunes, paredes con azulejos sencillos y el aroma que se siente no es de rosas. Tienen una especie de piletón a ras del suelo, más largo que una bañera, con varias canillas, con borde ancho donde se sientan las mujeres para lavarse los pies antes de ir a rezar. Para más comodidad , tienen una hilera a lo largo en el centro del piletón, es una especie de apoya pies, supongo que pensando en las viejas y en las gordas!!Hay carteles que indican su ubicación, como los que indican la de los baños nuestros pero, con una cúpula dibujada. Por razones obvias están cerca uno a de otros. El de los hombres es igual.
Hay tres o cuatro shopping, el que vamos asiduamente, es enorme, tiene subsuelo ,planta baja y tres pisos cuyas galerías se distribuyen como radios que parten de un cilindro hueco de la altura de los pisos ,eso te permite ver hacia abajo, apoyándote en barandas transparentes (¡si los nuestros fueran así!) Desde esa posición puedes ver la pista de patinaje sobre hielo, que está en el subsuelo.

Siempre digo que hay una cosa que siempre quise hacer, como divertimento, pero no tenía posibilidades. Una vez, cuando estuve en NEW YORK estuve muy cerquita de lograrlo pero, Ricardo empezó a ponerle peros y abandoné la idea. Nunca pensé que aquí en Qatar lo podría lograr. Pues si, lo haré, ni se imaginan, lo qué es, ¡no! PATINAR EN HIELO!!!!!!. Esta semana lo haré con Pablo que me sujetará hasta que logre el equilibrio mínimo para no caerme. Ricardo está diciendo que me romperé una pierna o el cuello pero, esta vez no le haré caso. Ya me siento Sonja Henie ¿que tal? Veleidades de Don Fulgencio. Bueno, a mi edad ya estoy más allá del bien y del mal y perdí el sentido del ridículo. Después les cuento.
El 25 estuvimos de picnic en la rambla, aquello es una romería pero, tranquilo. Entre la vereda que da al mar y la calle, hay una franja ancha de parque: árboles, césped, canteros con flores. La gente compra comida en un shopping que está a una cuadra, enfrente. Compran quebab, y todo tipo de envueltos, riquísimos. y va a comerlo allí, sentado bajo los árboles. Algunos de los naturales del país, llevan hermosas alfombras, almohadones, recipientes de platina con tapa y toda clase de implementos. Se sientan como gitanos en círculo y almuerzan.
El paisaje es hermoso, con un mar turquesa de fondo, los barquitos en el golfo. De un lado y del otro, la presencia del parque.
El sol no calienta demasiado y lo puedes disfrutar por horas, como los autos pasan lejos, no sientes el ruido como en Pocitos.
De tanto en tanto, cuando sientes el llamado del Imán, muchos hombres se ponen a un costado de su familia y rezan. Pero nadie se importa del otro, cada uno en lo suyo, entonces, aunque la ropa y el color de la gente sea diverso, no sientes ningún temor. Es interesante eso.
Volvimos al atardecer, después de un café en el shopping.
El sol, como una bola anaranjada enorme, todos los días se pone así, lástima que ustedes no estuvieran aquí,. Estuvimos todos los uruguayos y el mexicano juntos ese día de Navidad occidental.
Iñaki corrió y jugó de lo lindo ! BUENO TERMINO POR AQUÍ . BESOS.
Blanquita


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martes, 28 de agosto de 2007

Uruguayos por el mundo: Familia Dávila Castro en Qatar. Testimonio II











Continuamos transcribiendo e mail recibidos de la Prof. Blanca Castro en su estadía en Qatar. Al igual que en el testimonio anterior, mantenemos todo el contenido del mensaje, tal como nos lo envió su autora.
"Hola gente,¿cómo está el verano ahí? Acá estamos en invierno con una temperatura entre23 y 19 grados , imagínense como estaré de contenta yo!!.
Iñaki empezó a decir,cuando se le ocurre algo ¿no te parece buena idea?,está como Joaquín,¿se
acuerdan? Pasa jugando con los peluches y sale siempre con una mochila con ellos ,ahora usa la que le mandó Joaquín? Come cualquier cosa si está condimentada, hace tratos a cada rato, es muy gracioso,el otro día a la siesta ,hicimos un trato por tres cuentos ,yo en el segundo ,me estaba durmiendo con mi propia voz ,entonces,él me habla despacito recordándome el trato por tres cuentos,¿qué les parece?También en los cumpleaños , es muy gracioso ,se pasa ofreciendo tratos , Carla, la amiga de Larissa, lo inició y el aprendió enseguida el mecanismo del trueque.
Fuimos otra vez a las Olímpiadas a ver la final de un juego que se llama Zapaka, es como el voleyvol,pero se juega con los pies,pateando con tres toques,una pelota hueca,hecha con cintas de mimbre muy liviano. Para patearlo, deben hacer una especie de voltereta,como una chilena , juegan dos jugadores por equipo.Es muy entretenido.Son tres tiempos a 21 tanto por tiempo. Jugaron Malasia y Tailandia, yo hinché por ésta, porque me sentía Deborah Kerr o Jodie Foster en la versión más moderna de "El Rey y yo", la primera, o "Ana y el Rey de Siam", la segunda.
Mandaré fotos , porque el REY , es decir el Sheik, estaba viendo el partido, sentado en un butacón, en una galería alta ,sin público, solo con sus conláteres, sentados en sofás, a su lado. Tomaba algo de una tacita que le servía una rubia , que cuando se acercaba se inclinaba con la mano libre de la bandeja , doblada hacia la espalda , si embargo ,casi al final del partido, se fue por una puerta como si nada ,el partido siguió como si nada, ¿bastante democrático ,no? ¿Se imaginan a otro rey , haciéndo· mutis por el foro·? Le sacamos fotos de lejos , pero se ve. Pablo me sacó otra al lado de un árabe donde me coloqué por ·casualidad·, ja,ja!
Hoy los hombres de aquí y de la Empresa van a la final de fútbol. Juega el cuadro de Qatar, donde el goleador es uruguayo, (sólo aquí), contra Irak. Todo el mundo, a hinchar por Qatar!!!
Los indúes, tienen costumbres raras para nosotros, para hacerlas en público, se acomodan los testículos todo el tiempo,como quien no quiere la cosa·· , mientras conversan , parados en el shopping o en las esquinas, también eructan fuerte, sin problemas , como decía papi de los mongoles , ¿recuerdan?
En el tramo Madrid -Frankfort, en fila de a tres, nos sentamos con un indú al lado de la ventanilla , después del desayuno ,casi lo ahogó a Ricardo, con los vapores , de sus 'provechitos', menos mal que el tramo era corto y cambiamos de avión para el almuerzo, ja, ja, ja ,!!!!! besos a todos Blanquita,Ricardo y la barra de Qatar"

lunes, 27 de agosto de 2007

Uruguayos por el mundo: La familia Dávila Castro en Qatar











Iniciamos la sección de "Uruguayos por el mundo" con una serie de mensajes que recibimos de la Prof. Blanca Castro en su estadía en Qatar. Son sus impresiones. La transcribimos tal y cómo nos las envió.
"Aquí Qatar:
Estamos en el mundo de "El Árabe", nunca pensé que iba a estar entrando en esa novela, claro, sin el personaje principal y sin la carpa. La primera impresión es de una ciudad que están construyendo al último alarido de la arquitectura moderna, mezclando rectas y curvas en edificios de cientos de metros de altura, vidrio y cemento, quedando todos con aspecto de levedad.
Miras para abajo y entras en un baile de carnaval temático: Arabia. Todos con distintos "disfraces", las mujeres árabes de negro (las qataríes y sauditas), tapadas hasta los ojos, veladas como novias virginales pero, de negro. Asi caminan, comen y manejan!! ...los Mercedes Benz, claro... no el corsita nuestro! jajaja Las demás árabes combinan algunos colores pero siempre, al menos con la cabeza tapada. Las hindúes andan de todos colores, anaranjados, amarillos todos colores fuertes. "Tom sur tom" Los hombres qataríes, en su mayoría, de blanco. Con túnicas impolutas! con bosillo a la izquierda, en el pecho, donde asoma el capuchón de lapicera de las cuales tendrian envidia las Mont Blanc. Brillantes, rubíes, etc.... promedio de cada lapicerita: 2000 euros... el que no tiene lapicerita no es gente, haciendo juego con los gemelos de similar valor. En la muñeca, un rolex o similar, si faltan los brillantes no es reloj. Además, todo el tiempo enchufados a su celular de última generación: a pie en el shopping o arriba de un Mercedes. Entreverados andamos nosotros, con vaquerito y Pablo como siempre de chinelita, bermuda y remerita. Los shopping son espectaculares como cualquier ciudad del primer mundo.
La rambla: tienen una como la de Montevideo, pero con la diferencia que el agua es TURQUESA INCREIBLE!
La comida: encontras de todo. Nosotros investigamos en todos los tipos de rellenos de pan árabe. Con condimentos que no entro a averiguar pero que le dan un gusto como para no parar de comer (y lo digo yo Blanquita) Los postres aun no investigué mayormente, el estómago no me alcanzó. Salvo ayer que fuimos a festejar el cumpleanos de Pablo con todos los uruguayos y los mexicanos.
Entramos en un castillo de "El Árabe", con arcos de medio punto, en color naranja y lacre. El salón estaba subdividido en espacios cuadrados donde en un lado había un sofá en semicírculo tapizado de brocato bordó y oro, con arabezcos. Detrás, en la pared, un cuadro pintado en azulejos.
La separación de los espacios cuadrados se hace con biombos cuadrados decorados, eso te da cierta intimidad para conversar tranquilos alrededor de mesas redondas.
El mozo: ofrece el menú, en un lenguaje ininteligible, inclusive, para los que están acá desde hace tiempo, mezcla inglés con hindú. Amable como aparecen en las películas, con reverencia a cada rato.
Los sabiondos del grupo ordenaron una fuente con reparticiones de distintos condimentos cremosos y que venian acompañados de bandejas llenas de pan pita calentito con sésamo y amapola, enormes y fáciles de abrir. Bueno, ahi entramos a "poner" todo. Su: tu condimento de garbanzo es igualito, lo unico que aqui lo hacen sin perejil por eso no es verde. Se llama Humus. Hay otro que se llama Mutaba y es riquísimo, otras varientes con Paprika y en el medio la ensalada Tabule. Ahi aparece el perejil que lo usan en casi todo, mezclado con tomatito picado en cubitos chiquitos con unos granos de algo que no se que es pero muy rico.
El plato principal vino también en una fuente enorme redonda para compartir y constaba de brochetes sin palitos (hechas en un especie de palo de espeto) y sin el espeto y sin el mozo. Las hileras eran de pescado, de pollo, de cordero, de carne picada que no te das cuenta bien condimentado, podías elegir con picante o no (espaici, jajaja) pero muy gustosa, cualquiera de ellas. En otra fuente el arroz indio de grano fino y largo y muuuuy sueltito con mucho azafrán, exquisito. Y ahi le" entramos a dar".
El postre: elegi uno que no me acuerdo el nombre, típico de acá, se hace con pan, leche, coco, huevos, canela y viene caliente en una cazuelita. Delicioso. La bebida: el vino brilló por su ausencia. La cerveza idem. Los árabes no tienen alcohol ni en la farmacia. Cómo extrañé mi Tannat uruguayo!, seria la frutilla de la torta. Pero la imaginacion es muy poderosa, como dijo el mozo, tenemos vino blanco (y puso una botella de agua mineral). A la salida fuimos a caminar por "Al Corniche" (la rambla) a la luz de una luna llena y una brisita fresca que nos acompanó. Inaki corriendo adelante y casi sin parar de hablar.
Bueno, sigo contando mucho más después, corto por acá porque nos vamos a ver Gimnasia Rítmica a los juegos Olímpicos Asiáticos.
Lo de los estadios y la infraestructura, les cuento luego, porque merece otro e mail.
Mañana conectan Internet al departamento de Pablo y ahi estaremos 24hs conectados. (depende del savoir faire qatarí) Besos a todos!!
Blanquita"

domingo, 26 de agosto de 2007

Un cuento de Quiroga:"A la deriva"

"A la deriva" es uno de los cuentos que mejor muestra el estilo de Horacio Quiroga:comienzo brusco iniciado con el conflicto desde el primer párrafo, final inesperado y abrupto, desarrollo donde se aprecia la relación del hombre con el cosmos ya que el ambiente acompaña los estados de ánimo del protagonista.
Este es el cuento:

"El hombre pisó algo blancuzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
-¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor-. ¡Dame caña!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
-¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-. ¡Dame caña!
-¡Pero es caña, Paulino! -protestó la mujer, espantada.
-¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
-Bueno; esto se pone feo -murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
-¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
-¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.
¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho.
¿Qué sería? Y la respiración...
Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves...
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
-Un jueves...
Y cesó de respirar."

sábado, 11 de agosto de 2007

Uruguay literario , S XX: Horacio Quiroga

Iniciamos una breve recorrida por la narrativa uruguaya del S XX.
Horacio Quiroga puede considerarse como el "fundador" de la narrativa de gran calidad estética y, en particular, el cuento.
Nació el 31 de diciembre de 1878 en Uruguay, Departamento de Salto. A principios del S XX se radicó en Argentina. En 1902, se instaló en Buenos Aires y en 19o3, se trasladó a la Provincia Argentina de Misiones Permaneció en la selva misionera hasta 1916 y retorna a ella en 1932.
La jungla misionera agresiva, fantástica y voraz será un fuerte elemento inspirador. El ambiente misterioso de la jungla se unirá a sus realidades de vida: soledad, muerte, fracaso, inadaptación, tragedia. Realidades que viven en su persona y en su entorno.
Alguien ha dicho que Quiroga no solo influyó en la narrativa rioplatense, también sería un precursor de la gran narrativa latinoamericana y sus movimientos de vanguardia.
Insólitamente, no hay acuerdo en ubicarlo en una corriente literaria, suele suceder con los innovadores. Admiró al escritor Edgar Alan Poe y se observa la influencia de éste en la temática y ciertas estructuras del relato.
Si bien no se le atribuye la integración en una corriente determinada, se lo puede considerar en el origen de las vanguardias latinoamaricanas. Leyendo todos sus cuentos, nos encontramos con cierto realismo mágico, con subrrealismo , neorrealismo e, inclusive, algo de literatura de la crueldad. Estos elementos aparecen en la estructura de sus cuentos principales donde no respeta el ordenamiento clásico de las tres partes de la narración: inicio, conflicto y final.El conflicto puede aparecer en el primer párrafo, caso de "A la Deriva". La mayoría de los finales son inesperados y abruptos. Los argumentos suelen tener un tono surrealista o de realismo mágico. Estas características están dadas por situaciones fuera de la realidad como la alucinación, en "El Hijo" o seres monstruosos como el ácaro gigante de "El Almohadón de Plumas".
El neorrealismo estaría dado por las descripciones de ambientes y personajas en los que se advierte una denuncia social, un involucramiento del individuo con su realidad.
En próximas entradas, incluiremos algún cuento de Quiroga. Avisamos a nuestros visitantes que pueden usar el buscador de Google para encontrar la mayoría de las obras de este uruguayo.

viernes, 10 de agosto de 2007

Uruguay y su Literatura. Nota sobre género narrativo, S XX

De acuerdo a lo anunciado, iniciamos la incorporación de notas vinculadas con distintas secciones.
Hoy, publicaremos una nota sobre narrativa uruguaya en el S XX.
"El S XX fue rico en la cantidad y calidad de escritores dedicados a la narrativa.
Basta mencionar a Horacio Quiroga, Francisco Espínola, Juan José Morosoli, Felisberto Hernández, Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti, Tomás de Matto, entre los narradores más conocidos.
Los narradores uruguayos se agrupan en generaciones, no se los puede incluir en una corriente literaria única. Escribieron en el momento en que las vanguardias se extendían por América Latina. Pero no hay una adhesión definida a ninguna de ellas en particular. Como si buscaran una Literatura nacional más que trabajar alguna de las vanguardis. No creemos que esto sea una opción consciente, deliberada. Entendemos que todo escritor refleja el sentir de una sociedad, sus tendencias estéticas, sus ideales y sus preocupaciones. Toda la sociedad uruguaya andaba en busca de su identidad: a ello se sumaron los escritores."