domingo, 2 de septiembre de 2007

Uruguayos por el mundo: la familia Dávila Castro en Qatar, Año Nuevo, paseo por el desierto y por la costa del Golfo Pérsico







"El 31 pasamos acá con dos uruguayos menos porque los otros se fueron el 29.
Ese día cenamos ñoquis que hice con las papas de acá, son riquísimas,
Ayer 1º,fuimos a conocer el desierto. Salimos por una autovía que nos va alejando de la ciudad. Las casas van disminuyendo hasta que de pronto tienes arena gruesa y piedras pequeñas de color blancuzco como tiza. A ambos lados de la carretera hormigonada, hay dos o tres carriles por sentido.
No es un desierto con dunas en esta parte. Las dunas están al sur y fuimos hacia el norte.
El tránsito de camiones, camionetas y autos es permanente HAY OBRAS EN CONSTRUCCION EN TODOS LADOS. Hacen muros que delimitan una superficie como de dos o tres manzanas y dentro de esos muros plantan árboles, luego construyen las casas del condominio.
Después de un rato, vimos a lo lejos una finca y por delante, unas siluetas que se movían lentamente: ¡eran Camellos! Sí, un grupo grande, sueltos como si fueran vacas, (no hay alambrado entre la arena y la carretera). Nos acercamos un poco y sacamos fotos.
Luego, seguimos en dirección al Golfo Pérsico. Al acercarnos entramos en un poblado, con casas bajas, blancas. No serían más de unas pocas manzanas, pero el pueblo tenia chopping ,restaurantes y hasta una especie de Mc Donald’s pero que trabaja con pollo solamente. Lo preparan a la milanesa , en hamburguesa y hacen un envuelto con un círculo de una masa como de panqueques pero crocante ,relleno de trocitos de pollo saltado con cebollita y no se que clase de condimento, riquísimo, por supuesto. Ahí almorzamos. El postre, una porción de torta de chocolate casi tan rica como la de Susana.
Después nos acercamos a la costa, como toda la costa aquí, es turquesa y el agua, transparente. Recogimos caracoles y trozos de corales.
Cada tanto, se veían grupos de árabes que armaban carpas.Lo hacen aunque sea por un rato, ponen alfombras, sofás y sillones tapizados en brocato, como si fuera un living. Allí se sientan a charlar. Otros se agachan alrededor de una especie de brasero y asan trocitos de carne o simplemente se calientan porque hace frío, no mucho,14º, alcanza con un abrigo liviano. Caminamos por un parquecito con juegos para niños, por un puerto con barcos pesqueros y esperamos para ver el atardecer QUE MOMENTO!!!Como decía aquel personaje que no me acuerdo: El sol una auténtica y enorme bola anaranjada, ocultándose tan rápido nos daba la sensación de que caía impulsado por su propio peso.
El agua y el cielo parecían una sola cosa, un arco iris que iba cambiando el lugar de los colores, realmente hermoso.
Oscurece muy temprano, a las 17 es noche ya, así que enseguida regresamos, yo pensando, en todas las cosas tan extrañas a nuestro día, al día que estoy viendo.
La temperatura tan alta, la mayor parte el año, es un problema para el extranjero que vive aquí. No se puede, en verano, estar más de 10 minutos al sol porque te deshidratas. Los indúes y filipinos están acostumbrados y trabajan al sol totalmente tapados, sólo se le ven los ojos, toman agua todo el tiempo.
Ahora se puede salir y disfrutar del paisaje pero, no bañarse en la playa porque el agua está como si saliera de la canilla y así para mi no vale la pena mojarse.
Pablo y Larissa se preocupan de sacarnos para que no extrañemos y estamos pasando muy bien pero tenemos ganas de verlos.
Besos.
Blanquita"

2 comentarios:

Manuel Cicarello dijo...

Muy buenas las fotos!! ;)

lmt dijo...

Aurora, perdón por ser tan despistado, ¡ya recuerdo tu blog! Es que últimamente estuve en unos cuantos blogs y se me cruzan los nombres.

Me encantan las fotos y los relatos de tu viaje, seguramente es una experiencia extraordinaria.

Te comento que soy estudiante de Licenciatura en Análisis de Sistemas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), si bien hace poquito que empecé ya tengo bastante con que entretenerme :P

Nos mantendremos en contacto, ¡saludo hermana uruguaya!